Opinión |19 Feb 2012 - 1:00 am

Umberto Eco

El acertijo del asesino en la puerta

Por: Umberto Eco

Hace no mucho tiempo, siguiendo las huellas de Jonathan Swift y su panfleto The Art of Art of Political Lying, publicado en 1712, escribí acerca de los grandes mentirosos y mencioné la vieja disputa entre moderados rigoristas.



Los primeros conceden que, en última instancia, es aceptable decir algunas mentiras (por ejemplo, en aras de la diplomacia o la cortesía), en tanto que el segundo grupo siempre ha mantenido que no se debe mentir: ni siquiera para salvar la vida de una persona.

El clásico acertijo del “asesino en la puerta” fue planteado por San Agustín, quien era un rigorista: un pobre hombre busca refugio en tu casa, y tú accedes a ocultarlo en tu hogar. Al cabo de un rato el asesino llega y pregunta acerca del paradero del hombre que está buscando. ¿Qué es lo que haces? El sentido común nos dice que debemos mentir y decirle al asesino que ignoramos el paradero del otro hombre o que lo vimos encaminarse hacia otra parte. Pero el rigorista te dirá que, dado que no debemos mentir bajo ninguna circunstancia, debes confesar al asesino que el hombre está oculto en tu propia casa. Naturalmente, con el tiempo han cambiado las convenciones al respecto, y este acertijo parece menos severo hoy en día: una persona puede simplemente abstenerse de dar la información al asesino, sin mentir abiertamente. No obstante, en general los rigoristas nunca han abandonado su completa oposición a mentir.

Esto nos lleva a Immanuel Kant, uno de los más renombrados defensores de la posición rigorista.

Kant, quisiera señalar, fue también una de las grandes mentes en la historia de la filosofía. Pero en ocasiones emitía declaraciones que, como Homero, nos dejan desconcertados todavía hoy en día. Una de las más conocidas de ellas fue su condena de la música como una forma inferior de arte, en The Critique of Judgement (1790). La música no es más que un arte “agradable”, escribió, porque “sólo juega con las sensaciones” —a diferencia de las artes “formativas”, como la pintura, la escultura y la arquitectura, que dejan una “impresión más duradera”. También señaló que la música altera a aquellos que no desean escucharla: la comparó con el pañuelo perfumado que los hombres acostumbraban llevar en los bolsillos y sacaban de vez en cuando, forzando a otros a inhalar involuntariamente su aroma.

Sin embargo, en el tema del asesino que pregunta si el hombre que pretende convertir en su víctima está en tu casa, Kant ofreció un argumento extraordinario. En In a Supposed Right to Lie From Altruistic Motives (1797), escribió:

“Si por decir un mentira has prevenido un asesinato, te has hecho legalmente responsable por todas las consecuencias; pero si te ha atenido rigurosamente a la verdad, la justicia no puede castigarte en modo alguno, cualesquiera que sean las consecuencias imprevistas. Después de que has contestado honestamente la pregunta del asesino acerca de si su víctima potencial está en casa, puede suceder que ésta haya huido de la casa para no toparse con el asesino y, en consecuencia, el asesinato no se comete. Pero si hubieras mentido y dicho que no estaba en casa cuando realmente se había escapado sin que tú lo supieras, y si el asesino se lo hubiera encontrado al salir y lo hubiera matado, tú podrías ser acusado justamente de su muerte. Porque si hubieras dicho la verdad tal como la conocías, quizás el asesino hubiera sido aprehendido por los vecinos mientras buscaba en la casa y, en consecuencia, el crimen se hubiera prevenido. Por tanto, quien diga una mentira, por más bien intencionada que ésta pueda ser, debe responder por las consecuencias, por más imprevisibles que éstas sean, y cumplir la condena por ellas incluso ante un tribunal civil.

Espero que el propio buen Kant nunca haya sido castigado por mentir debido a “motivos altruistas”. En cuanto a su fe en esos hipotéticos vecinos, si tuvieran el mismo valor que Kant, entonces la víctima potencial estaría condenada.

¿Por qué estoy narrando nuevamente esta historia, que hubiera sido generoso (para el legado de Kant) olvidar? Siempre me siento fascinado por la estupidez, pero cuando expresiones de estupidez aparecen en los escritos de hombres verdaderamente grandes, es como ser sacudido por una visión redentora: el hecho de que incluso los genios pueden decir tonterías es una fuente de gran consuelo para el resto de nosotros, que ponemos en duda nuestro sentido común cada día.

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Opiniones

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troyano_

Lun, 02/27/2012 - 00:12
Como se nota que en esa éòca no tenían Noticias RCN ni radiosucesos RCN. Kant se revolcará en su tumba cada día...
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Boabdil99

Vie, 02/24/2012 - 15:24
Siento frente a Eco lo mismo que él frente a Kant: tranquiliza ver a una persona tan inteligente como Eco decir escribir una columna tan estúpida como ésta.
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dalilo

Vie, 02/24/2012 - 12:58
Los indios aprendieron a mentir prontamente al enterarse que los asesinos Ibericos no eran muy Kantianos!!
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chiribico

Mar, 02/21/2012 - 05:28
Eco ridiculiza el rigorismo kantiano. Observada el escrito nos muestra que la respuesta de Kant es perfectamente carente de rigor respecto de su propia filosofía; en efecto, si mentir por defender un derecho o valor superior no se justifica y cualquiera sea el resultado (si el crimen no se consuma por causas ajenas a la mentira protectora) estará condenado el mentiroso, entonces la inocencia es un asunto esencial (un noúmeno) para nada dependiente de la moralidad contextual (fenómenología) en que se produzca la mentira: Decir "verdad" es un imperativo (cueste lo que cueste)y "mentir" es una conducta reprochable (sea como fuere), es un juicio (en concreto y frente a una hipótesis) que no se compadecería del pensamiento moral kantiano o sea, sería una guevonada práctica de Kant.
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suesse

Lun, 02/20/2012 - 10:49
Kant y su entorno: el buen filósofo vivía casi que encerrado, sin posiblidad de confrontar mucho sus teorías, según supe hace poco. Desde esa perspectiva, seguramente todo lo teórico, inicialmente muy loable, es susceptible de quedarse sólo en eso, en teoría. Pero es claro que ser categórico y riguroso es por lo general, mejor consejero que no ser nada, o pretender ser algo según lo que toque, cual buen polítiquero chibchombiano, por ejemplo.
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Sybill P. Trelawney

Dom, 02/19/2012 - 18:59
El lejano San Agustín -a quien si lo metíeramos en la licuadora de la posmodernidad hace rato no serviría ni para cubitos de caldo para los pollitos de la seguridad/prosperidad democratica- decía una cosita que hoy retrataría de cuerpo entero a Colombia: la ausencia de un compromiso universal con la verdad llevaría a la disolución de todos los pactos sociales. Hannah Arendt (moderada), más acacito,1971 dijo que el USGovernment al mentir notoriamente y de manera sistemática sobre ciertas cosillas de la Guerra de Vietnam insultaba a la realidad. Embustera manía que por extendida, denota en estos precious arios un estilo patológico de política. No en vano, en Harvard es donde se posgradúan los políticos colombianos que van a tierra de unclesamcon con su pregrado de Los Andes bajo el brazo.
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suesse

Lun, 02/20/2012 - 10:50
Muy cierto, y muy acertado comentario. En duda, la verdad, y siempre. Asi a algunos eso les parezca por estos lares que eso es "dar papaya", odiosa frase que retrata el ser chibchombiano puro y terrible.
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SebastiánSP

Dom, 02/19/2012 - 14:26
Eco y su inmensa capacidad de jugar con lo dicho y hecho a través de la historia.
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C. J. Urrego Vargas

Dom, 02/19/2012 - 11:52
En Colombia, la mentira política es tan normal que hace parte de la realidad: no hay desplazamiento de población, sino migración; no hay robo de tierras, sino utilización "honesta" por los "empresarios campesinos", como suele defenderlos el señor ex presidente; no hay pobres, pues según un columnista, en un artículo de hace algunos años en este periódico, el más pobre de los pobres tenía carro y apartamento; no hay violencia, pues Colombia es el segundo país más feliz de la Tierra, y lo que es más, todos los delitos por currupción, robo, desfalco, son considerados virtudes. Estamos en el Cielo.
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ovejanegra

Dom, 02/19/2012 - 11:07
Un tema muy interesante y abordado de manera magistral, para concluir, tambien magistralmente algo que parece un consuelo histórico-moral: los "genios" tambien escriben tonterías. Que lo pueden ser ahora, en perspectiva, pero que en su momento correspondían a la atmósfera ideológica de la época y no dejaba de tener sus consecuencias. En "Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime", Kant afirma expresamente, haciendo eco del racismo de su época, que los negros eran incapaces, física y mentalmente, de producir obras de arte, porque esta cualidad superior del intelecto solo podía estar adscrita a los blancos (europeos caucásicos). Ahora eso puede aparecer como una tontería, pero durante mucho tiempo tuvo consecuencias nefastas!
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suesse

Lun, 02/20/2012 - 10:52
La contextualización que siempre se debe hacer de cada "gran" hombre. Sin ello, ningun análisis soporta ni aporta. Buen comentario en mi parecer.
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ilustrador

Dom, 02/19/2012 - 08:39
Perdonen la arrogancia, pero creo que la cuestión es bastante simple. Siendo el derecho a la vida el valor básico y el que fundamenta los demás valores, es evidente que la verdad debe ceder ante el primero. Si por decir la verdad se pone en peligro una vida, no hay nada que discutir. Naturalmente, no siempre es fácil determinar cuando se pone realmente en peligro una vida (porque hasta la vida del que niega tener en su casa a la víctima potencial se expone a sí misma, en la medida que, descubierta la mentira, el asesino podría tomar represalias). Pero en todo caso, hasta derechos "sagrados" como la propiedad privada (para nuestro mundo capitalista), deben ceder ante el derecho básico a la vida. Así que es asunto de prioridades, pero allí, claro, entra la escala de valores de cada cual
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ilustrador

Dom, 02/19/2012 - 08:47
Por eso seguramente nos parece tan absurda, estúpida y malvada la conducta de los carceleros hondureños, que por "cumplir con su deber" de evitar una fuga condenaron a muerte a más de trescientos cincuenta seres humanos. Hay que estar demasiado alienado para desconocer que en un hecho como este, lo esencial era proteger la vida de los presos (seres humanos, como no, por si alguien lo duda todavía), cuyo derecho a la vida debería estar por encima de cualquier otra consideración. Que si alguno escapaba... que si había riesgos de algún amotinamiento u otro hecho violento... eso no podía ser argumento para impedirles salir y salvar sus vidas y para retrasar la acción de los bomberos. La vida ante todo, pero sobre todo vida digna (morir en vida es peor, pero que nadie se abrogue ese derecho)
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i...

Dom, 02/19/2012 - 08:08
"... la vieja disputa entre moderados rigoristas.". Es necesario que yo meta la i... "... entre moderados y rigoristas.". ¡Es la verdad!, y yo no sé si con eso se previene el asesinato.
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kathy porto

Dom, 02/19/2012 - 08:00
Como siempre genial y esclarecedor . No y que estabas periguiendo el capuchón no 45??
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Boyancio

Dom, 02/19/2012 - 07:47
Maestro, no ha llegado nadie a comentarlo, ¿será que es muy temprano? ¿o es que su prosa los ha dejado ni viento quieto? Esa vaina que dijo de leer a los grandes hombres que ha parido la Humanidad, como Kant, y otros que ya no estan en mi memoria, lo digo con humildad: sabroso es leerlo a usté, y me imagino en una buena conversa en hamaca cruzá de madrugá y en plena oscuridad donde no más se sienta el deambular de las palabras unidas y tegidas con ideas, sean pensamientos para que uno cambie de imagen preestablecida para hacer el bien y dejar a un lado las ganas de hacer....¡billete!
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dalilo

Vie, 02/24/2012 - 12:58
Mucha papa en el tuste tiene buste!!
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i...

Dom, 02/19/2012 - 08:23
... ¡billete! para adquisición de hamacas bien tejidas y acompañarlo en la conversa.
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kathy porto

Dom, 02/19/2012 - 08:01
Don Boyancio: a veces me pareces la barranquillerísima de ancestro alemán la niña anavickie.

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