Opinión |16 Feb 2012 - 11:00 pm

Juan Carlos Botero

La novela corta

Por: Juan Carlos Botero

No hace mucho, en el Hay Festival de Cartagena, me hicieron una pregunta que a menudo aflora en ese tipo de encuentros literarios: ¿qué libro recomienda?



Se me pasaron varios por la cabeza, pero antes de responder se me ocurrió que lo mejor no sería recomendar un libro en particular sino algo más amplio: un género completo, la novela corta, que los franceses llaman nouvelle y Cortázar definió para siempre como “un género a caballo entre el cuento y la novela”.

Sin duda, la buena literatura es una fuente de placeres, y uno de los mayores, cuando tenemos la fortuna de leer una gran novela, es descubrir un mundo nuevo, saborear una prosa magistral, seguir el rastro de una historia fascinante y admirar el peso humano de los personajes. En ese momento no queremos que la novela se acabe nunca, y por eso notamos, con alarma creciente, que las páginas restantes son cada vez menos. Entonces apreciamos que la obra sea, entre muchas otras cosas, voluminosa.

Sin embargo, hay otros libros más pequeños pero dotados de la misma calidad literaria, y con una ventaja adicional para quien, por una razón u otra, carece del tiempo o del interés para leer el Ulises de Joyce, o los siete tomos de En busca del tiempo perdido de Proust: se leen en poco tiempo. Sentimos un gran placer al concluir un libro, y aunque se trata de una satisfacción un tanto pueril, como un deber cumplido, lo cierto es que la novela corta ofrece esa grata recompensa con facilidad.

No hay duda: la novela corta es un género aparte y se define como una gran obra en pequeño formato. Es decir, tiene la dimensión y la trascendencia de la novela grande pero apretada hasta alcanzar una forma compacta y una misteriosa redondez. Hay un debate acerca de su tamaño ideal, pero casi ninguna supera las 150 páginas, y su mayor virtud es que son escritas por grandes maestros en pleno dominio de su arte, ofreciendo una historia puntual y concisa, despojada de adornos innecesarios, y redactada en una prosa cautivante.

Ahí están, por ejemplo, El oso, de William Faulkner. Muerte en Venecia, de Thomas Mann. De hombres y ratones, de John Steinbeck. Otra vuelta de tuerca y La bestia en la jungla, de Henry James. El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad. La metamorfosis, de Franz Kafka. El viejo y el mar, de Ernest Hemingway. Reencuentro, de Fred Uhlman. El extranjero, de Camus. El túnel, de Ernesto Sabato. La casa grande, de Cepeda Samudio. La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba y Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez. Aura, de Carlos Fuentes. Bartleby, el escribiente, de Herman Melville. El doctor Jekyll y el señor Hyde, de Stevenson. Novela de ajedrez, de Stefan Zweig. Hadjí Murat, de Tolstói. El pozo, de Juan Carlos Onetti. La roja insignia del valor, de Stephen Crane. El amante, de Marguerite Duras. Seda, de Alessandro Barico, y un larguísimo etcétera.

Cada lector podrá hacer su propia lista, y seguro alguien dirá que varios de estos libros son demasiados grandes o demasiados cortos y por esa razón no son, en realidad, nouvelles. Eso importa menos. Lo que de veras cuenta es que estas obras tienen en común la brevedad de su lectura, la belleza de su prosa, el hechizo de su historia y lo mucho que enriquecen. Al igual que una novela grande.

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Opiniones

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Germinación

Vie, 02/17/2012 - 23:01
¿Qué putas hacía este cagatinta en el Hay Festival? La prosa de este fulano es de una calidad similar a la de un buen estudiante de un colegio... pasable... nada más.
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eradelhielo

Vie, 02/17/2012 - 14:43
Don Juan Carlos, muy buena columna.
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suesse

Vie, 02/17/2012 - 13:44
Interesantes recomendaciones. Se tendrán en cuenta.
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DeepField

Vie, 02/17/2012 - 12:49
¿"...demasiados grandes o demasiados cortos..."?
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Isidora

Vie, 02/17/2012 - 12:04
Buen artículo como casi todos los de Juan Carlos Botero.
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Esparta

Vie, 02/17/2012 - 11:33
Agradable nota. Cualquier lista es interminable, pero esta que usted propone está buena. No es fácil definir cuando una novela es corta, pero evidentemente los ejemplos trae son claros, como también pueden ser largas (aunqe no tanto) otras de las fascinantes novelas de Tolstoi, Man, Faulkner, Grass, Rutherfurd, el Quijote, etc. etc. Y entre las buenas novelas cortas, no dejemos que caiga en el olvido "La vorágine" de nuestro compatriota José E. Rivera, que hoy en día sería mirada con recelo por los capitalistas neoliberales.
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Ocossa

Vie, 02/17/2012 - 11:13
La nouvelle de Vila Matas sobre Bartleby es superior al original de Melville. Y lo mejor que se ha escrito en Colombia, luego de El Corenel no tiene quien le escriba, es Fogón de Negros.
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LUIS FERNANDO RODRIGUEZ VALERO

Vie, 02/17/2012 - 10:27
Es curioso que en su época las mismas expresiones despectivas algunos despistados emitieron, guardadas las proporciones, sobre la obra de Kafka, casi toda póstuma, y Borges. Por eso al forista Samueld se le nota que por ejemplo no ha leido "La sentencia" de Botero, que descolló entre las mejores de la nueva literatura colombiana post boom.
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LUIS FERNANDO RODRIGUEZ VALERO

Vie, 02/17/2012 - 10:18
Desafortundamente en los plantes de lectura en los colegios jamás incluyen un libro de literatura magistral, una buena nouvelle, por lo que estas nuevas generaciones desconocen ese fascinante placer de la buena lectura, que ha perdido su competencia con la televisión y el play station. Boyancio no se necesita tener billete o ser pensionado para darse el gusto de leer un buen libro, corto o largo, solo se necesita la disposición intelectual.
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samueld

Vie, 02/17/2012 - 07:03
Yo le daría vuelta a la pregunta: ¿Qué libro no recomendaría? Y la respuesta es obvia: Nunca recomendaría un libro de Juan Carlos Botero, son tediosos de principio a fin y por esa misma razón, así tengan pocas páginas, parecen infinitos, interminables, eternos. Seguramente uno de los tormentos del infierno, si existe, es que los condenados son obligados a leer por los siglos de los siglos, las "obras" de Juan Carlos Botero.
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jose chamiza

Vie, 02/17/2012 - 08:29
La novela de Botero "La Sentencia", es buenisima. Envidioso.
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Boyancio

Vie, 02/17/2012 - 06:10
Para sentarse uno a leer todos esos libros recomendados por este ilustre intelectual que baila suelto al compás de un sabrosó mapalé, es menester tener buena vista en la pupila, y sobretodo, tener buen.....¡billete!
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eradelhielo

Vie, 02/17/2012 - 14:41
Boyancio, en una biblioteca se encuentran eso libros.
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ragd

Vie, 02/17/2012 - 02:51
TODAVIA DANDO LORA MI PEQUNO SNOB CON EL TAL FESTIVALITO DE VAGONIOS...A TRABAJAR HOLA

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