Opinión |14 Feb 2012 - 11:00 pm

Daniel Mera Villamizar

Repensar la gratuidad educativa

Por: Daniel Mera Villamizar

¿Cómo se relaciona la reciente gratuidad educativa total con los cambios que necesita el sistema de educación?



Cuatro efectos negativos de la medida: separa aún más socialmente la educación pública de la privada, desfinancia la educación pública, desestimula la corresponsabilidad de los padres de familia y lesiona la autonomía escolar con una centralización presupuestal.

Primero. Si la educación pública es totalmente gratuita se dirigirá a los pobres, pues al extenderse a las clases medias y altas habría gasto regresivo. Se está renunciando al ideal de una educación pública de calidad a donde asistan niños de distintas condiciones socioeconómicas. No es posible generalizar los colegios públicos de buena calidad, con jornada única (y grado 12), sin el concurso financiero de las familias, que fue “prohibido” por el Ministerio de Educación. Así, se está profundizando la fragmentación social de la educación.

Segundo. Sin saber a cuánto asciende el aporte de dinero de las familias, el Ministerio lo está sustituyendo por $288.000 millones adicionales este año. Hablando con rectores de varias regiones, la diferencia puede estimarse —bajito— en $500.000 millones. Una desfinanciación que explica las numerosas denuncias de “trampas” a la gratuidad total. El ministerio cree que con $32.000 más por alumno al año puede tachar todo aporte (hasta “en especie”) de los padres. Que le pregunten al secretario de Educación de Pereira, por ejemplo. Contrario a lo que se necesita, la medida debilita financieramente a las instituciones educativas.

Tercero. En vez de empoderar a los padres (y madres) en el mejoramiento de la institución educativa, los vuelve simples beneficiarios (“exijan, denuncien”). Un poco más de imaginación habría puesto a las juntas de padres de familia a decidir sobre los $288.000 millones, incluyendo avances en gratuidad para las familias sin recursos. El efecto sería una conversación intensa e interesada de la comunidad de padres de familia con las directivas y profesores sobre lo que conviene al colegio y a los hijos, justo lo que hace falta. No esa cultura que privilegia la gratuidad del derecho (así sea deficientemente provisto) sobre la corresponsabilidad (que puede mejorar su realización). Por fortuna, se observa un movimiento de padres de familia dispuestos a aportar voluntariamente a sus colegios.

Cuarto. El Proyecto Educativo Institucional, PEI, ya no podrá contar con recursos propios (salvo los muy modestos de la cafetería y la fotocopiadora). Para muchos gastos, las instituciones quedan supeditadas a los giros de la nación y, si acaso, a algunos aportes de las entidades territoriales. Para el resto, no saben qué hacer. Un verdadero problema. Como los recursos impuestos desde el ministerio no alcanzarán, la autonomía del PEI ya no será lo que se necesita. Adiós a las innovaciones. Para aumentar el acceso y evitar la deserción de los más pobres, no había que decretar la gratuidad total. Si el Gobierno escuda este populismo en los intérpretes oficiales de la Constitución, pues hay que discutir con ellos, a menos que tengamos pereza o derrota.

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Opiniones

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Opinión por:

Flor Marina

Dom, 02/19/2012 - 17:45
Ojalá continúe el debate sobre este adefesio de sofista y populista, que con una falsa máscara de "gratuidad"quiere perpetuar la Pedagogía de la miseria.Educación pobre para pobres; donde se maniatan a los maestros para exigir los mínimos materiales que les permita a los estudiantes el desarrollo de sus mínimos potenciales intelectuales.Será que a la ministra y sus funcionarios les gustaría llevar a sus hijos a estos colegios de gratuidad indignante y miserable? Buena columna, señor Mera.
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federicoposada

Vie, 02/17/2012 - 03:17
El columnista y el comentarista anterior no tienen ni idea de como se gasta el dinero por parte de los gobiernos colombianos. Una mirada rápida a los presupuestos de los gobiernos nos muestra que no tienen vacilación alguna para gastar cualquier suma en guerra y dotaciones extraordinarias del ejército, la policía y mucha burocracia inútil. El gasto en educación, salud y otros derechos de los ciudadanos sigue siendo irrisorio. Este país, lamentablemente, solo es comparable a Haití y Angola que son los ÚNICOS CON peores índices Gini que Colombia.
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ppemilio

Mie, 02/15/2012 - 19:49
Al fin alguien que entiende de educación. Lo de la llamada gratuidad es un adefesio que va a causar más desastres en el sistema que la promoción automática y no podría ser menos con una Ministra que viene y no se ha podido desprender de la visión del comerciante. Claro que igual las instituciones y pone a los padres a discutir con las instituciones antes que a cooperar en procesos formativos. Para que haya calidad es necesario que los padres aporten, se comprometan y cuando el PEI les llama la atención lo hacen con gusto, pero la ley ahora prohíbe hasta pensar en términos de calidad.

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