Opinión |23 Ene 2012 - 12:05 am

Luis Carvajal Basto

Las guerras del siglo 21

Por: Luis Carvajal Basto

Como hace 20 años Lester Thurow lo anticipó, tenemos ahora guerras comerciales. Lo que no imaginó él, ni casi nadie, es que uno de los protagonistas serían las empresas que florecieron con internet, el lugar en que, ahora, la Libertad y el progreso de la humanidad, libran una batalla cuyas reglas están por establecerse.



Es absurdo dudar que la revolución de las tics e internet declararan en obsolescencia muchas cosas, comenzando por las legislaciones en todas las áreas. Por eso no parece extraño que leyes como la llamada SOPA, referida a los derechos de autor, traten de hacer clic en el botón actualizar.

La humanidad ha dado un salto cualitativo de la mano de las nuevas tecnologías de información y telecomunicaciones las cuales son democráticas, al poner al alcance de todos el conocimiento, y de muy bajo costo. Mientras los políticos a la antigua ofrecían progreso, como promesa, Ciencia y Tecnología lo han hecho realidad. La educación gratuita, y con una calidad que depende del uso que le demos, no es un discurso político: está en la red, en la televisión, en las posibilidades de comunicar y comunicarnos en Libertad.

Pues eso es lo que está en juego con la mencionada Ley que establece, entre otras cosas, el bloqueo de páginas que divulguen contenidos piratas, no quedando muy claro cuáles son, quienes son los titulares de los derechos de autor ni quien, o con cuales criterios, se procederá a su juzgamiento.
Para tener una idea de las irregularidades que se pueden cometer, amparadas por legislaciones como esta, sirve el caso colombiano en que luego de décadas de abusos el gobierno ha debido intervenir la semana anterior en Sayco suspendiendo su personería jurídica. Quien no les pagara “sus” derechos de autor podría ir a la cárcel, aun cuando no se conociera el destino de millonarios recursos que muchos autores no recibieron aquí o en otras partes del mundo.

Internet ha suspendido la intermediación, reduciendo los costos de los productos para el usuario, en muchos campos como el de la música o los libros, cambiando las formas de distribución, lo que se encuentra en el origen del controvertido proyecto de Ley que, hasta allí, parecería una guerra entre damnificados y beneficiarios de diferentes modelos de comercio. El problema se convierte en uno de principios cuando las formas y capacidades sancionatorias superan de lejos la de daño. El bloqueo de páginas es una forma contemporánea de censura que ejercen hoy regímenes dictatoriales; una ofensa a derechos superiores como los de expresarnos libremente, informarnos y educarnos.

Sin promover la piratería, ejercer censura con el pretexto de que se violan derechos de autor, es comparable con acabar la pobreza enviando a quienes la padecen a guerras en que mueren, con lo cual “desaparece” el problema. Está claro que el modelo de distribuir productos está, como muchas cosas, cambiando pero a nadie se le puede conceder la prerrogativa de ejercer tan grave capacidad de veto por cuenta de sus particulares intereses, siendo justamente allí que el asunto se vuelve uno de Estado.

De la misma manera que el presidente Obama se ha situado en esta disputa del lado del interés ciudadano, los gobiernos deben garantizar el ejercicio de los derechos democráticos en esta época en que las Libertades viajan por las redes. En el extremo, el acceso a internet y sus contenidos podrían ser subsidiados, siendo esta una manera elemental de redistribución.

La revolución de las tics ha sorprendido a los mismos profetas: Hace años Carlos Fuentes imaginó en “la silla del Águila” un apagón en internet que frente a estas realidades es francamente obsoleto, sin dejar de parecerse; el profesor Thurow, pronosticó guerras comerciales entre países, en ausencia del poder de los Soviets y el muro de Berlín, que alguna vez nos amenazaron con la hecatombe nuclear. La diferencia es que el último, alcanzó a pronosticar que mientras la democracia es incompatible con esclavitud, algunas formas de capitalismo no lo son. Los promotores de la Ley sopa quieren protegerlas, tanto como nosotros, con Mafalda, estamos en el derecho, y la obligación, de aborrecerlas.

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Opiniones

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ACRBJ

Lun, 01/23/2012 - 18:29
Y yo que pensaba que todo iba ha ser como en Star Wars. En todo caso me parece que habría que profundizar el tema de propiedad intelectual no sólo para derechos de autor sino también en todo lo que tiene que ver con marcas y patentes, en particular con la industria farmacéutica. La vida de millones de seres humanos sería distinta si hubiera un acceso libre al desarrollo de miles de medicamentos. Muchas personas en el mundo dejarían de morir si tuvieran acceso a medicamentos a los que no tienen acceso por sus altos costos. El conocimiento debe ser libre y esto no limita el desarrollo de nuevas tecnologías sino que por el contrario la incentiva.
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luispuyana

Lun, 01/23/2012 - 15:26
EN LA ERA DE LOS MONOPOLIOS FINANCIEROS NO HAY NADA QUE QUEDE SIN PRIVATIZAR, es el descomunal lucro contra los bienes y servcios públicos. Bien por la posisión del columnista pero su aguijón derechista siempre aparece, como así que el Estado debe entrar a subsidiar, aquí es donde se encuentra el veneno, pues esos subsidios son plata de los presupuestos nacionales, los que hoy están en la mira para reducir costos laborales para QUE LES QUEDE SUFICIENTE PARA PAGAR LOS LEONINOS INTERESES DE LOS PRÉSTAMOS QUE DILAPISAN SUS GOBIERNO ADICTOS. Luego lo que propone el columnista es otro asalto del presupuesto.
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feristohijo

Lun, 01/23/2012 - 10:27
La grandes corporaciones, que han hecho millones y millones, como las disqueras, Hollywood, prensa y media escrita, casas editoriales, etc. han visto sus imperios tambalear por culpa del internet y del facil acceso a sus productos. El internet ha abierto un nuevo reordenamiento de todos estos negocios en el cual estos dinosaurios chupasangre son obsoletos y no quieren ni soltar la presa ni modificar su anticuada estructura de negocio.
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Boyancio

Lun, 01/23/2012 - 04:29
Valiente, y sobre todo, democrático y de buena conciencia, es todo aquel periodista que permite que se le contradiga, o se opine a favor de sus comentariso y posturas. No importa los insultos y plevedades, pues ese es un respirar normal por aquello que cada marrano respira por donde lo han acostumbrado. Eso ni les da ni les quita, pero queda el sabor de la libertad de expresión y los hace más importantes y a la vez respetuosos. Por ejemplo, el tema me parece muy aproposito y de actualidad, y eso está bien; pero es que aveces salen con unas bobadas en contra de las mayorías, que de verdad provocan decir barbaridades; porque los curas y los serviles, tienen su púlpito en otra parte. Estos son espacios para la reclamación eterna, para que brille el nojodazo con altura y contundencia, no joda.
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Jorge Enrique Angel Delgado

Lun, 01/23/2012 - 03:02
La libertad de expresión ha sido cambiada fundamentalmente por la forma como internet ha aboerto las puertas del "conocimiento", pero en el caso específico aquí presentado es interesante notar como "ladrones" son robados! Quienes han estado robando los derechos de autoria de autores y escritores, hoy ven perdidos los "recursos" de q han dispuesto hasta ahora como les ha venido en gana, robando naturalmente y ahora se les "escapa" alguna parte de ellos. Como q se tambalea el mundo capitalista pues la propiedad (?) esta siendo atacada de manera popular e indisscriminada, interesante asunto en un país como Colombia donde todo anda patasarribiao, pues en otras culturas con grado de civilización un poco mas alto, esto no existe en la proporción q en Colombia y ahora cobrarán por mirar la sangre
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Jorge Enrique Angel Delgado

Lun, 01/23/2012 - 03:05
de Woitila sin entregar regalias a su familia en Polonia. Como siempre, será Roma la acumuladora del capital recogido y será el cuerpo jerarquico de esa institución q usufructuará de las ganancias hechas a costa de los tontos q creen en patrañas y se dejan engañar y robar.

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